domingo, 3 de junio de 2012

Paul O'Conell : Como un Bloomsday sin Ulises

Desde hace años soy un fiel seguidor del rugby, reconozco que al principio me acerqué a este deporte reticente, un deporte que desde fuera da la sensación de que es violento y sin sentido (invito a todos los que lean este post a que un día vean un partido de rugby, se encontraran ante un deporte intenso, con las emociones a flor de piel, tanto de aficionados como de jugadores, y sobre todo ante el más noble de todos los deportes existentes hoy en día, parece contradictorio pero no lo es, os lo digo con conocimiento de causa).

Año: 2009. Fecha: No estoy seguro (pero debería ser Marzo-Abril). Hora: No creo que os interese (al igual que la fecha exacta, pero al jugarse en Irlanda debería ser sobre las 16-17 horas de la tarde). Lugar: Dublín. Acontecimiento: Partido de rugby del torneo 6 Naciones que enfrentó a Irlanda y Francia.

Me senté en el sofa del salón de mi casa emocionado, lo reconozco, Irlanda llevaba un torneo impecable, había ganado a Gales, Escocia e Inglaterra (tenía ya la Triple Corona en su poder, la Triple Corona se otorga al equipo de las Islas que consigue vencer a todos sus coetáneos territoriales) pero le faltaba rematar su gran torneo y conseguir la ansiada copa del Seis Naciones además del Grand Slam (vencer en todos y cada uno de los partidos disputados en el 6 Naciones).

El rival era la siempre dura y combativa Francia, el partido empezó feo, con la primera línea francesa muy agresiva sobre los delanteros irlandeses, incapaces de penetrar más allá de la 22 francesa, con todo y eso Irlanda consiguió sacar algunas patadas a palos pero el pateador irlandés, O'Hara (uno de los mejores del mundo), no tenía su mejor día e Irlanda no se conseguía despegar de los franceses.

El ataque francés era duro y constante, como un martillo pilón, al frente del cual se encontraba el temido Sébastien Chabal (conocido en el mundo del rugby como el anestesista, os podéis imaginar porque) al fin y al cabo más fachada que otra cosa, pero en la delantera francesa imponía un respeto reverencial y un miedo casi crónico en las defensas que le tenían que parar.



Sebastién Chabal, delantero francés conocido como el "Anestesista" o más cariñosamente (por parte de los franceses) como el "Hombre de las Cavernas"



Irlanda se encontraba por debajo del marcador cuando se cumplía la primera media hora de partido (en el rugby se juegan dos partes de 40 minutos cada una), se les escapaba el Grand Slam y podían poner en serio peligro el 6 Naciones. En este momento se produjo una melé cerca de la 22 irlandesa (ellos tenían el balón) y como surgido de la nada (hasta el momento había pasado desapercibido) surgió un pelirrojo de 2 metros de altura y casi 115 kilos de peso que mirando a sus compañeros les espetó en un perfecto inglés: (en ese momento al regidor parece ser que se le encendió la bombilla y las cámaras captaron a la perfección ese momento que ahora os paso a contar) ¡¡¡The oval one!!! (yo rápidamente entendí, el ovalado a mí, la premisa estaba clara) sus compañeros le miraron asustados, tenía la cara totalmente desencajada, un pómulo hinchado y un pequeño corte en la ceja, además tenía la cara llena de barro, lo que confería un aspecto heroico y temible a partes iguales, incluso el mítico capitán de Irlanda Brian O'Driscoll le entregó el balón sin titubear (y me arriesgaría a decir que incluso sin pestañear).

Nuestro mastodóntico pelirrojo irlandés cogió el ovalado y cargó contra la melé francesa haciendo que los franceses retrocedieran varios metros, alejando el peligro de la 22 irlandesa, cuando todos los espectadores esperaban que una vez alejado el peligro Irlanda comenzaría a jugar con sus hombres abiertos, el hombre de la brecha y el pómulo medio partido pidió de nuevo el balón y volvió a lanzar una carga salvaje contra la melé francesa que la retraso de nuevo unos cuantos metros, lo que pasó a continuación os lo podéis imaginar, ante la incredulidad de todos ,incluso sus propios compañeros, el jugador con la cara llena de barro volvió a pedir el balón (como si la vida le fuese en ello) y de nuevo lanzó una carga brutal contra la defensa francesa, en total un sólo jugador (insuflando al resto de sus compañeros sus ganas y energía para conquistar el torneo) había hecho retroceder a todo la defensa francesa unos 30-40 metros, dejando el camino despejado para sus delanteros y alas, que no tardaron en aprovechar esta situación convirtiendo un par de ensayos y dejando el partido muy de cara para los irlandeses.

El resto del partido de desarrolló con la tranquilidad que esos dos ensayos, prácticamente consecutivos, habían dado a los irlandeses. Al final Irlanda ganó aquel partido y consiguió el torneo de las 6 Naciones por primera vez desde 1985 (además del Grand Slam) pero sobre todo aquel partido quedará grabado en mi memoria por la histórica actuación de Paul O'Conell (nombre de nuestro querido amigo), su fuerza y determinación empujaron a un equipo que estaba contra las cuerdas a ganar un torneo histórico y a demostrarme que un sólo jugador, por mucho deporte de equipo que sea, puede cambiar de forma radical el devenir de un encuentro si se lo propone.



Paul O'Conell, legendario jugador de XV del Trébol


Hace apenas dos-tres meses se acabó el 6 Naciones del año 2012, lo he seguido bastante, sobre todo a Irlanda, en esta Irlanda no ha jugado O'Conell (problemas físicos) y el papel de la selección irlandesa ha sido discreto (al igual que en el Mundial de Nueva Zelanda de 2011). Por eso cuando veía al XV del Trébol sin el enorme pelirrojo pensaba: Esta Irlanda sin O'Conell es como un Bloomsday (1) sin Ulises.


(Si os interesa el rugby y quereis saber más sobre O'Conell y el XV del Trébol os dejo el enlace a la web de la Federación Irlandesa de Rugby (en inglés) http://www.irishrugby.ie/index.php)


(1) El Bloomsday es un evento anual que se celebra en honor a Leopold Bloom, personaje principal de la novela Ulises del escritor irlandés James Joyce. Se celebra todos los días 16 de junio desde 1954.


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